viernes 20 de noviembre de 2009

Miedos... y vacío





Sigo comiéndome la cabeza sobre mi padre. Intento no pensar en el tema, pero es muy fuerte. Me ha hecho sentir muy mal, me ha echado de su vida sin ningún escrúpulo, como si fuera una extraña. En realidad lo soy, pero se supone que, a pesar de todo, sigo siendo su hija, compartimos ADN.

Y entonces, se han despertado mis miedos. Me parezco a mi padre en varias cosas, no sólo físicamente. Como él, he sufrido por mi padre. Y eso es lo que más me jode de todo. Él, que sabe lo que duelen esas cosas, repite la historia y me lo hace a mí. No puedo comprenderlo. Siempre he pensado que el hombre puede elegir entre el bien y el mal, por mucho que el mal sea lo que desea hacer... Nunca he comprendido que los que un día fueran víctimas de cualquier abuso terminaran convirtiéndose en abusadores, precisamente porque un día fueron víctimas y saben el dolor que van a provocar en los demás.
Pero ésa es la teoría. Porque yo he pasado por lo mismo. Cuando era pequeña, vi el dolor que causaba en mi madre la presencia de otra persona en su relación, su impotencia, su rabia... y yo me prometía a mí misma que nunca haría lo mismo. Pero sorpresa! He terminado haciéndolo, sabiendo el dolor que provocaría en el otro. Y no una vez, sino varias. En mi favor sólo puedo decir que en esos momentos no pensaba en nadie más que yo, y que nunca fueron relaciones paralelas, sino de un momento. Pero no lo justifica en absoluto.

Y mi miedo crece. Qué pasará en el futuro? Si llego a tener hijos, me convertiré en una madre que termine abandonándolos? LLegaré a ser igual que m padre? No me gustaría en absoluto, pero no estoy segura de que vaya a evitarlo, dado mi conducta en el pasado.



Pero como mi mente es capaz de pensar en muchas cosas a la vez, mi padre y mi destino inevitable no es lo único en lo que estoy ocupada.... digamos que esto es la música de fondo en mi cabeza, algo que está permanentemente ahí, y sólo de vez en cuando pasa a primer plano. Sigo buscando cosas útiles en las que ocupar el tiempo, y ya tengo bastantes proyectos:

- Encontrar un trabajo, aunque es muy difícil dado que no tengo experiencia y el paro sigue subiendo... pero yo no me rindo!!

- Aprender idiomas, que siempre queda bien en los CVs. Ahora me ha dado por el alemán, sigo perfeccionando el francés y quiero mirar el italiano...
- Seguir pensando algún tema para el proyecto de posgrado, si finalmente quiero hacerlo el año que viene ( y no estar como este año...)
- Seguir siendo solidaria con los demás, a pesar de todo. Desde hace algún tiempo voy por las tardes a cuidar niños en una guardería. No es que haga gran cosa, pero me reconforta ver lo felices que son. Y encima me olvido de todo mientras estoy con ellos. Recuerdo lo triste que estaba a veces por los problemas de mis padres, y nadie hizo nada por alegrarme. Intento que otros niños olviden los problemas de sus padres al menos unas horas, y que vuelvan a ser niños, y sonreír. Cuando lo consigo, es algo maravilloso. Quiero pensar que lo que estoy haciendo evitará que de mayores estén tan chalados como yo, aunque puede que sea una utopía.

- Conseguir el control con la comida, algo que ya estoy consiguiendo. De momento, no estoy desayunando. Como normal, apenas meriendo pero me atraco en las cenas. No hay mucho progreso, pero comparado con antes, no desayunar es un gran avance. No sé cuánto peso, pero aún esperaré unos días, cuando consiga tomar el control más o menos absoluto.

- Decidir si sigo o no con el psiquiatra. El problema es nuestra visión sobre mi padre, pero también me está ayudando a construir mi autoestima, lo que no es poco. Tal vez deba exponerle mis dudas, aunque eso me convierta en vulnerable.

- Seguir leyendo, y viendo cine, y arte... algo que estoy redescubriendo desde hace un tiempo. Hubo un momento en el que sólo leía sobre Ana, y nada más. Sigo haciéndolo (quiero leer Filos, pero no lo encuentro), pero no exclusivamente. Tengo una lista de libros y películas pendientes, navego viendo museos de todo tipo... y se me pasa el tiempo maravillosamente.

- Ponerme al día con los blogs, pero me está costando. Prometo hacerlo, aún así.

- Planear un viaje a Amnsterdam...

Lo peor de todo es que algunos de estos proyectos no sólo los estoy haciendo por mí. Obviamente soy ambiciosa, pero detrás de parte de esa ambición existe un deseo (demasiado profundo) de triunfar en todo esto que me proponga por el mero hecho de restregárselo por la cara a mi padre, para que vea que no me hunde a pesar de lo que me haga. Y eso es muy malo, porque de nuevo tengo miedo que detrás de estos proyectos sólo haya rencor, y una vez que lo sacie, tal vez no quede nada...

viernes 13 de noviembre de 2009

He perdido el rumbo




En todo este tiempo no he tenido fuerzas para escribir, simplemente porque no me considero digna de Ana. Mi vida ha dado un giro de 180 grados, todo se ha ido al traste y yo he sido tan débil como para caer de nuevo en la comida. Comiendo y comiendo todo el día, sin importarme las calorías, ni lo gorda que me estoy poniendo, ni nada. Sólo comer para esconder mis sentimientos.
Me ha cambiado totalmente la vida. Aún no puedo decir si para bien o para mal, aunque yo siempre veo lo negativo de las cosas (al menos de las mías). De momento, me tomado un año sabático. No tenía sentido que siguiera estudiando cuando sigo sin saber qué hacer con los estudios, y mucho menos con mi vida. Eso me ha costado muchos disgustos con mi familia, porque la estudiante perfecta se ha encaprichado con no estudiar. Pero no es un capricho. No puedo seguir perdiendo el tiempo estudiando algo si no sé sobre qué voy a hacer el proyecto, cuando sólo me quedaban unos días para definirlo oficialmente. Tampoco quiero estar cruzada de brazos mientras me viene la inspiración, así que busco trabajo. Me gustaría irme fuera de España, para estar sola y realmente pensar lo que sea que tengo que pensar. Pero supongo que eso es soñar.
Lo de dejar los estudios es, para mí, secundario. Lo importante, lo doloroso, ha ocurrido dentro de mi familia. Ahora mismo no me hablo con mi padre. Ni él me habla a mí. Nuestra relación no ha sido la mejor, pero hemos tenido nuestros "buenos momentos". Nunca ha sido buena por su comportamiento hacia mi madre y hacia nosostros, pero siempre he intentado que fuera buena. Pero es imposible. Yo simplemente no puedo perdonarle todo el daño que me ha hecho, y él siempre actúa como si fuera la víctima. Es algo que no soporto, y por eso, un día en los que me echaba en cara lo mala hija que era, me levanté y me largué de su casa. Y desde entonces no he vuelto a saber nada más de él. Lo que más me fastidia de todo es que me duele lo que me ha hecho. Y como me duele, pues me como todo lo que encuentro a mi alrededor. Dentro de su bronca, me llamó antisocial. Es irónico que me acuse de serlo cuando él ha fomentado esa conducta con su comportamiento...

Me ha tratado como una mierda, y lo peor de todo es que yo voy y me lo creo. Me siento como una mierda, porque sé que a pesar de tener razón, me siento mal por lo que he hecho, incluso a veces siento que no tengo razón en nada de lo que estoy haciendo, que debería hablar con él e intentar solucionar las cosas. Pero otra parte de mí sabe que eso es imposible, si hablara con él lo tomaría como un signo más de mi debilidad ( y por consiguiente, de su superioridad frente a mí), y lo utilizaría para seguir machacándome... Pero mi parte conciliadora sigue sientiéndose mal por no hacer nada por arreglar las cosas.

Por si pelearme con mi padre no fuera poco, mi madre me hace sentirme aún peor. Me reboza por la cara que mi padre me ha tratado como a una mierda, y que yo se lo he consentido. No hay forma de que entienda que soy débil, y que a pesar de los años que han pasado, le sigo teniendo auténtico pánico a mi padre. Abandonar su casa, aún sin enfrentarme a él, ha sido un paso enorme para mí. Pero a ella no puedo decírselo, porque no puede comprender que le tenga miedo (no soy tan valiente como ella!) y además sería un sufrimiento terrible para ella decirle la cantidad de peleas que recuerdo entre ellos y que son la base de ese miedo. El caso es que irme de su casa ha sido, en cierto modo, enfrentarme a su tiranía, una forma de decirle, sin palabras, que no tiene razón, que no le consiento que me trate así. Y aunque no se lo he dicho, ha captado el mensaje y ha decidido que no soy digna de que me vuelva a hablar. Así me sigue tratando como una mierda, pero al menos no puede alimentar el miedo que le siento.
Para colmo, también he tenido bronca con el psiquiatra. Insiste en que debo enfrentar mis miedos, que no puedo seguir escondiéndome. Por mucho que le he explicado el avance que supone mi huída, lo interpreta como un signo de que sigo evitando los problemas. Cuando salí de casa de mi padre me temblaba todo el cuerpo por el miedo que sentía. Miedo a que él me impidiera salir de su casa hasta que hubiera acabado de echarme su bronca (es lo que hacía con mi madre). Pero a la vez que temblaba, sentía enfado y orgullo. Enfado por las cosas que me había dicho y de las que sentía que no tenía razón. La niña temerosa de perder a su madre ha sentido orgullo por haberme enfrentado a él, aunque fuera este poquito. Para mí ha sido un mundo. Cuando había bronca en mi casa yo escondía los cuchillos para que mi madre no muriera, porque la violencia verbal era tremenda.
Como a mi psiquiatra no le tengo miedo, le he dicho claramente que no estaba de acuerdo, y que así no podía seguir el tratamiento. Me ha recriminado que ése no era el trato al que habíamos llegado (me aceptaba siempre que me comprometiera a seguir el tratamiento), y al final le he dicho que entonces me diera unos días para pensar en la sesión. Es entonces cuando su teoría sí ha cobrado vida, porque sólo se lo he dicho para librarme de él, porque no tengo intención de verle por el momento.
Lo curioso es que he estado pensando en algo que le dije durante la sesión, y es sobre el miedo que le tengo a mi padre. Cuando era muy pequeña, ya sentía ese miedo hacia mi padre, y por lo que pudiera hacerle a mi madre. Mi miedo era tan grande que lloraba de angustia. Lo curioso de todo es que las broncas que recuerdo de mis padres son de mucho tiempo después, pero está claro que cuando era pequeña las presencié o no podría haber sentido ese miedo. Intentando hacer memoria sobre alguna cosa, me vinieron a la cabeza -curiosamente- dos recuerdos de la comida que tenía olvidados. El primero de ellos es de cuando tenía 4 años. Había tomado ensalada con mi padre a la hora de la comida, pero lo que recuerdo es que estaba vomitándola, provocándome el vómito. Recuerdo mi necesidad de expulsar la lechuga de mi cuerpo por relacionarla con mi padre. Ahora que soy mayor, y compongo la historia, supongo que debió empezar una pelea entre mis padres en plena comida, yo me escondí y mi forma de protestar contra él fue vomitar su ensalada.

El otro recuerdo que me vino a la cabeza es tras la separación de mis padres. Tendría unos 13 años. Una amiga le comentó a mi madre que ahora no se la veía tan delgada como antes, que ella estaba preocupada porque parecía enferma. Es curioso que mi mente almacenara ese recuerdo pero que no me acordara de él. Su amiga la llamó anoréxica, pero yo no sabía de qué hablaban. Lo cierto es que no recuerdo ni una imagen de mi madre comiendo cuando era pequeña, ni una sola. Y me parece bastante llamativo que sí lo haga de mi padre y del resto de mi familia, incluso míos, de mis amigos... vamos, de todos menos de mi madre.
Esos recuerdos me han hecho pensar en lo que ya he dicho alguna vez: que Ana estaba predestinada para mí, desde el nacimiento. Ya lo llevaba en los genes, mi forma de ser y el ambiente de mi casa lo fomentaron. Lo irónico es que mientras mi madre dejó de comer por mi padre, yo hago justo lo contrario. Siempre he admirado la fuerza de mi madre, siempre he deseado ser como ella en ese aspecto, pero está claro que he fallado estrepitósamente.

jueves 22 de octubre de 2009

Grandes progresos




Pido mil disculpas por no pasarme por los blogs, pero realmente no he podido, no he tenido tiempo para poder sentarme delante de mi ordenador y leeros de forma segura. He tenido un pequeño accidente doméstico que me ha sacado de quicio, y que no puedo describir por lo extraño que es, tengo miedo de que al ponerlo aquí se descubra quién soy. Lo único que puedo decir es que no me ha pasado nada y que me encuentro bien, así que no hay motivo de alarma. Sólo un poco de ansiedad, por el “incidente” y por las clases, porque tengo que elegir temas para mi posgrado y no termino de decidirme, se me acaba el tiempo y tengo múltiples presiones para elegir el maldito tema y entonces me agobio, me bloqueo y me desespero. Pero sé que ese maravilloso tema aparecerá y me relajaré, es cuestión de tiempo, por muchas presiones que me pongan, si no hay tema, no lo hay y punto. Pero a veces me gana la desesperación.
Y a pesar de lo dicho, lo más importante me ha pasado a nivel personal: se ha despertado mi consciencia de autoestima. La cosa es que hasta ahora mi autoestima era muy baja y contradictoria, algo que no sé cómo explicarlo. A pesar de saber que atraía a los chicos, y de haber tenido novios y todo eso, yo no me consideraba digna (y ésa es la palabra exacta) de ser querida por nadie, consideraba que nadie se podía fijar en mí, simplemente por cómo era (tanto por dentro como por fuera). Y sin embargo ahora, es como si me hubiera dado cuenta de que sí soy digna de las atenciones de los demás, de que un chico se sienta atraído por mí cuando paso por la calle. Soy consciente de que soy una persona que tiene derecho a ser querida y aceptada por la sociedad.
Y cuando me he dado cuenta de todo esto, he llorado. De alegría y de pena. De alegría porque es maravilloso quererse a una misma de esta manera, de saber que a pesar de los millones de defectos que encuentra mi mente enferma, el conjunto de mi persona sigue siendo bueno, tan bueno que los demás se fijan en él. Pero también he llorado de pena. Por ser tan estúpida de creerme lo que las malas personas que me acompañaron en el pasado me insinuaban. Nunca me dijeron eres una mierda, pero por su forma de actuar me hicieron sentir así. Siempre me he sentido mal alrededor de mis ex amigas, y ellas no hacían nada porque no me sintiera como el patito feo. Me hicieron creer que era una mierda hasta el punto de pensar que realmente lo era. Hasta el punto de tener mi autoestima bajo cero. Y cuando me he dado cuenta de eso, he seguido llorando, porque me he perdido cosas maravillosas de la vida por sentirme una mierda. He dejado de hacer muchas cosas porque no me sentía segura, porque estaba segura de que se reirían de mí, porque no me consideraba digna de estar dentro de un determinado grupo. Pero luego esas lágrimas se han convertido en un llanto de alegría, porque yo, que era el patito feo, me he convertido en un cisne. Puede que suene muy cursi, pero ahora sí que creo que los cuentos pueden convertirse en realidad. Y si es así, yo quiero ser ahora una princesa, y que aparezca mi príncipe azul. Ya estaba preparada para querer de verdad a otra persona, y si ahora trabajo en mi autoestima es mucho más probable que elija a un chico bueno de verdad, y no me conforme con el primero que quiera follarme simplemente porque no me considero digna de algo más.
Empiezo a creer todo lo que siempre he dicho falsamente, a considerarme una persona capaz de hacer lo que se proponga, que no provoca asco en los demás, sino todo lo contrario... una persona que puede estar dentro de la sociedad desarrollando un papel muy digno. Y eso me gusta, saber que a pesar de todo, soy aceptable por los demás. El siguiente paso es el más importante: aceptarme a mí misma; ver ese conjunto deseable por los demás, omitiendo los defectos. Viendo más allá de lo malo, quedarme con lo bueno... y este paso es el más difícil. Lo bueno es que ya he comenzado, lo que me jode es que sea tan tarde. Temo que sea demasiado tarde.

El caso es que le he comentado esto a mi psiquiatra, y me ha dicho que he hecho grandes progresos, y que en estas sesiones estoy mucho más receptiva que en el pasado. Hay que seguir trabajando, pero el que esté colaborando realmente hace que se vean resultados. Y de momento, me gusta lo que estoy viendo.

Con la comida ha habido progresos, pero como suele ocurrirme, también contradicciones. Estaba inscrita en una carrera que no he seguido. Y estoy comiendo casi como una persona normal, sólo un poco menos. Luego me siento culpable, sobre todo cuando enchufo la tele y veo a tantas chicas maravillosas y pienso que no debería comer si quiero un cuerpo perfecto… Es la contradicción eterna: quiero comer sin sentirme mal pero no engordar. Y ahí sí que no hay un cuento que diga que eso es posible.
Me he dado cuenta que parte de mi problema es el control de la comida. Me encanta tenerlo todo bajo control. Es más, diría que no tenerlo todo así me pone nerviosa. Saber que me voy a poner durante la semana, qué y cuándo voy a comer, programar absolutamente todo... hasta un punto enfermizo.
Y también hay algo infantil en ese problema. Una parte de mí siente que no ha vivido la infancia al completo, estando casi siempre alerta ante los acontecimientos. Y esa misma parte siente que no es justo, y que debo vivir esa parte de la infancia. Luego está otra parte, la racional, que se da cuenta de que no puede ser, que la infancia y la inocencia quedaron atrás. Entonces la parte que se resiste a abandonar la infancia llora, porque siente que debo vivirla.... Y en ese mar de contradicciones, mi parte racional sigue analizándome y se da cuenta que no comer es una forma de volver a la infancia. No entiendo por qué mi mente enferma ha decidido que no comer es una reacción infantil, pero es la forma que tengo de mantenerme niña, de no crecer.
Supongo que mi mente es así de enferma, infantil y retorcida.

De tiempo ando muy mal, de hecho hoy me he levantado más temprano de lo que debo sólo para escribir en el blog, aunque no me ha dado tiempo siquiera a leer los comentarios de las entradas anteriores. Pero intentaré ponerme al día en lo que queda de semana, me he hecho un planning para poder visitar los blogs más frecuentemente. De todas maneras, os agradezco mucho a todas que me leáis y me comentéis, cuando leo vuestros comentarios me siento comprendida y querida, y muchas veces se me ilumina la cara con una sonrisa… es una sensación maravillosa.
Ahora tengo que irme a clase. Siento haber escrito una entrada tan larga!
Muchos besos!!!

miércoles 14 de octubre de 2009

Sigo viva!!!




No tengo tiempo para pasar por los blogs y apenas para actualizar, pero quería que supierais que estoy bien. Intentaré pasarme este fin de semana, que puedo organizarme más. En este tiempo, ha habido novedades:
- Las vitaminas y el gingseng por fin han hecho efecto, y me siento llena de energía. Ni siquiera tengo sueño durante el día, y me cuesta irme a dormir - Estoy de nuevo mala con anginas, pero gracias a los medicamentos, resisto en pie (me encuentro bien dentro de lo que hay, no hay por qué preocuparse!) - Empecé mis clases por la tarde, curso nuevo y gente nueva. Es pronto para decir qué pienso - Tengo montones de cosas que hacer, y estoy ocupadísima, lo cual me encanta porque no tengo tiempo de comer… - Sigo en la carrera, y aunque no estoy cumpliendo como quisiera con los objetivos, no paso de las 500 calorías totales - He resistido la tentación de la tortilla de patatas, mi plato preferido y mi gran debilidad - Me noto más ligera y, por tanto, más feliz - Lo malo de todo? Mi madre empieza a estar un poco mosca con las comidas, y dice que las anginas es por falta de defensas (lo que para ella quiere decir que tengo que comer muchísimo) De momento, eso es todo. Muchos besos!!!!

miércoles 7 de octubre de 2009

Ocupada!



De ánimo me encuentro mucho mejor, y os agradezco mucho los comentarios de la entrada anterior, saber que tengo vuestro apoyo a pesar de mis contradicciones, y ver que algunas de vosotras las comparte me hace sentir acompañada en este camino.
Esta semana he empezado parte de las clases, sólo estoy yendo por la mañana. Pero después del puente tendré clases todo el día, de un lado para otro. Ahora mismo me encuentro cansada, pero creo que es normal, porque estoy comiendo poco e intento ir andando a todos los sitios. Por cierto, que hoy he tenido la genial ocurrencia de caminar con tacones y he llegado a casa con los pies sangrando literalmente, ahora no puedo ni subir las escaleras! Estoy cargada de trabajo, y eso me encanta! Me paso el día haciendo cosas y sin apenas tiempo de comer... así que esta vez sí que la báscula tiene que estar más baja. He "descubierto" el zumo de piña: apenas tiene 50 calorías y encima es diurética, por lo que todos los líquidos se van de mi cuerpo. Os lo recomiendo. Mi madre está bastante mosca, me ve muy cansada a pesar de que estoy tomando las vitaminas e insiste en que vaya al médico. Yo sé que tengo anemia: mi sangre está demasiado rojiza, y no del color de la sangre, además de que no se me marcan las ojeras (cuando estoy anémica no se me marcan aunque duerma dos horas), pero no quiero que me analicen la sangre, porque sé que mi madre se pondrá muy pesada con la comida. Las vitaminas no me hacen mucho, pero supongo que estoy tirando mucho del cuerpo y si no las tomara, no podría seguir este ritmo. No tengo intención de parar, estoy inscrita en una carrera y mi intención es llegar a los 55 a fin de mes. Estoy deseando que llegue el puente para descansar!!!!!!

domingo 4 de octubre de 2009

All I need is one




Ayer sé que C pensó en mí. Y ha sido algo maravilloso. Es algo muy tonto, porque sé que sólo ha pensado en mí. Pero saber que formo parte de su mundo, aunque sea un instante, me llena de felicidad. Tal vez piense en mí más a menudo, como hago yo. Ese tal vez puede que sea más cierto de lo que pienso. Puede que sea tan cierto como mis sentimientos. Nuestra relación se parece a una novela victoriana. Dos "amantes" que no declaran sus sentimientos, que no pasan de verse sino de muy de vez en cuando, que aman en la distancia, que alimentan su amor con el pensamiento del otro... y que a pesar del tiempo transcurrido, siempre hay una parcela en su corazón reservada para su otro yo. Pero somos unos cobardes! Ninguno de los dos reconocemos lo que realmente sentimos, ni nos lanzamos hacia algo más... ni siquiera nos hablamos. Pero estoy segura de que lo que yo siento por él es correspondido.

Recuerdo cómo nos conocimos, cómo nos miramos con curiosidad. Sin embargo, no ha habido muchas palabras entre nosotros. Fue la primera vez en toda mi vida que sentí que alguien se interesaba en mí por lo que yo era, sin intentar aprovecharse de lo que yo pudiera sentir. Y me da igual que la excusa sea cobardía, he tenido relaciones con otras personas que empezaron mucho más rápido, en las que sólo había atracción sexual. Luego vendrían los sentimientos, pero soy consciente de lo que me ha unido a mis anteriores novios. Tal vez idolatre a C de más. Pero no me importa.

Tal vez fue amor a primera vista lo que experimenté- o experimentamos. Pero el caso es que después de tres años seguimos distanciados, en casi el mismo punto. Lo único que conocemos es la existencia del ser amado, nada más.

Por otra parte, y dejando a un lado el amor, he descubierto que soy deseable para el sexo femenino. Por alguna extraña razón, yo sólo aspiraba a ser deseable por los hombres, y descubrir que una mujer también me encuentra sexualmente atractiva es como llegar a la cumbre del deseo ajeno. Eso me hace pensar que debe haber muchos más hombres de los que yo pienso deseosos de acostarse conmigo. Y eso me hace ver dos cosas. Por un lado, que mi autoestima es mucho más baja de lo que yo pensaba. No me consideraba digna del deseo de un hombre, y resulta que no sólo los hombres, sino que las mujeres también. Es algo que nunca se me había pasado por la cabeza, me parecía imposible. Y por otro lado, me hace ver que, más allá de las miles de imperfecciones que tengo como ser humano -las miles de imperfecciones que mi mente enferma se empeña en resaltar en la cabeza- el conjunto de mi persona es aún atractivo. A pesar de todo lo malo que hay en mí, el resultado sigue siendo bueno. Y eso me hace llorar. Me hace darme cuenta de lo mucho que Ana se está llevando de mi vida. Y por eso la odio. Porque ella me atrae prometiéndome una perfección casi irreal, casi imposible de alcanzar, y yo soy tan estúpida de creerla; porque resulta que hay otra opción, aceptar esta imperfección deseable para todos, y vivir una vida mejor. Pero no, mi mente enferma elige la perfección irreal de Ana en vez de una vida normal en la que ser feliz. Y por eso me odio a mí misma, porque soy una esclava de Ana, y en el fondo, me gusta. Debo ser más cobarde de lo que imaginaba. No sólo no me atrevo a reconocer el amor que siento por C, sino que tampoco me atrevo a vivir mi vida porque sólo me fijo en lo malo, en vez de en lo bueno que tanto le gusta a los demás. Prefiero vivir en mi mundo irreal, siendo infeliz, que en el mundo real, donde, a pesar de todo, podría alcanzar la felicidad. Soy una puta cobarde incapaz de atreverse a ser feliz, que se esconde tras atracones y ayunos, incapaz de luchar por su propia vida. Ni siquiera soy capaz de llegar a mis deseados 49 kilos, porque sé que cuando llegue a mi meta, sólo habrá vacío.

sábado 3 de octubre de 2009

Sorpresas!!


Hoy me he levantado de muy buen humor. Para empezar, ayer por la noche salí. Aunque me pasé con la cena y las copas, me lo pasé muy bien. Como pelirroja he tenido mucho éxito, si lo llego a saber me tiño antes! Definitivamente, éste es mi color ideal!! Y a pesar de mi rollo de no estar con ningún chico sin estar enamorada y todas esas cosas, con el alcohol y la fiesta mi perspectiva cambió bastante y al final terminé con un chico que ni conocía, pero con el que me lo pasé muy bien... así que os podeis imaginar cómo tengo el ego de subido!! Una cosa es esperar a que aparezca mi chico ideal y otra muy distinta que mi cuerpo no tenga necesidades. Mientras lo tenga así de claro, creo que no habrá problemas.
Esta mañana me tocaba medirme y pesarme, a pesar de que hubiera salido de fiesta. Así que la báscula me ha dado un disgusto: sigo en 62 kilos. Después de eso, he seguido con mis mediciones, y me he llevado una alegría tremenda: con las anginas, he crecido 2 cm!!!! No me lo creía, así que me he medido varias veces para comprobarlo, y ahora he llegado al 1,72. Ya sé que 2 cm no es nada, ni siquiera se nota en la ropa, pero eso 2 cm significan que aunque siga en 62 kilos, mi meta ha cambiado, y ahora creo que 49 kilos será suficiente. Ya sólo me quedan 13 kilos, en vez de 14. Es un kilo solamente, pero algo es algo... Además, creo que crecer a estas alturas de mi vida ya es motivo suficiente de celebración, aunque sea por lo raro que es!!!!
Hoy saldré de nuevo aprovechando mi tirón de pelirroja, además, la semana que viene ya empiezo las clases y puede que no tenga tanto tiempo libre... y tengo que aprovechar el poco que me queda! Sólo prometo no comer tanto.

viernes 2 de octubre de 2009

Por fin viernes!!



Al final decidí teñirme en casa. Me fui al mercadona y me compré uno de sus tintes, el rubio extra claro. Pero al teñirme esta mañana, me he encontrado que si eres castaña, te quedas pelirroja. Pelirroja tipo LiLo. Todo por no lanzarme al rubio platino, que pensé que iba a ser demasiado. Pero la verdad es que me gusta mucho, y no me queda nada mal. Yo quería rubio, pero el color que me ha quedado no me disgusta para nada. Me encuentro un poco rara, pero es normal. En un par de días me habré acostumbrado a ser pelirroja. Ahora el único “problema” que tengo son las cejas. La verdad es que las tengo muy negras, y aunque el contraste queda bien, me gustaría aclararlas. Alguna idea?
Con la comida, esta semana no ha ido muy bien. Como estoy aún de vacaciones, mi madre me controla las comidas, sabe todo lo que como, cuando lo como y hasta como lo como. Es una pesadilla! Menos mal que la semana que viene empiezo las clases y, aunque no voy a poder saltarme la comida, intentaré que sea la única comida. Además, me he comprado vitaminas con gingseng en la farmacia con la excusa de que el otoño y el retorno de curso me van a cansar. Espero que el ginseng me haga estar activa y que así no me de tanta pereza y pueda estar moviéndome y quemando calorías todo el día. Y las vitaminas siempre vienen bien. A ver qué pasa. Mañana me toca pesarme, espero estar en los 60 kilos.
Muchos besos

sábado 26 de septiembre de 2009

Otro fin de semana


Lo primero que quiero hacer es daros las gracias por los mensajes deseándome que me mejoraba. Por fin lo he hecho! Desde pequeña he tenido siempre problemas con las anginas, pero los médicos no me las quitaron porque "me dan defensas". Los médicos siempre me dan respuestas así de sorprendentes, así que cambiemos de tema.
He estado 6 días con un poco de fiebre, tirada en la cama, y apenas comía. Lo que he comido han sido yogures y sopas. Como ya os dije, mi mente enferma sólo podía pensar en lo mucho que podía bajar de peso, pero al subir a la báscula me he sentido muy decepcionada: 62 kilos. Sólo he bajado 2 miserables kilos! No lo puedo creer. En condiciones normales hubiera bajado mucho más de peso, estoy segura.Pero así está mi metabolismo ahora, leeeeeeeeeeento como una tortuga. Qué le vamos a hacer.
Por otro lado, estoy deseando salir de casa. Llevo una semana encerrada en casa y todavía me queda este fin de semana. Con la de lluvia que se espera, no me arriesgo a una recaída. Con todo este tiempo libre, estoy pensando que le voy a dar un nuevo look al blog, y también quiero dármelo a mí misma. Estoy pensando en teñirme de rubia, pero no estoy segura. Hace años que me echo mechas rubias, o sea, que no me queda mal ese color, pero ahora quiero ser un poco más rubia. No sé lo que haré, pero os mantendré informada.
Siento que la entrada sea aburrida, pero es que realmente no está pasando nada en mi vida. Lo único que he hecho esta semana es leer, ver tele, estar con el ordenador y dormir. Quiero salir ya!
Os dejo una foto de Taylor Swift que me encanta. Es toda una thinspo!!

lunes 21 de septiembre de 2009

Enferma!!!


Llevo desde el domingo enferma con anginas. Es la tercera vez que me dan en el último mes... y me siento horrible. Lo más irónico de todo es que me he puesto mala justo cuando ha salido el sol. Y lo peor de todo es que mi mente enferma sólo puede pensar en cuántos kilos puedo bajar mientras estoy de reposo en cama. Espero que estéis más saludables que yo.
Besos

sábado 19 de septiembre de 2009

Don't stop me now...


Ante todo, quiero daros las gracias por seguir ahí a pesar de mis ausencias, y por los mensajes que me habeis mandado. Me he acordado mucho de vosotras, pero no entraba porque una parte de mí sabía que al entrar, despertaría de este sueño. Aún así, he despertado de nuevo a la realidad. Muchas gracias por vuestros mensajes!!


Hace unos días leí en el periódico una noticia relacionada con la comida (http://www.elpais.com/articulo/sociedad/baja/autoestima/lleva/obesidad/elpepusocsal/20090911elpepusoc_11/Tes). El caso es que me dí cuenta de que es la comida lo que me hace feliz, no es que sea feliz. La comida es ahora mi droga. No es la primera vez que uso las drogas para tener esa sensación, la diferencia es que ahora recurro a “drogas legales”. Pero he despertado a la realidad: después de cómo me he sentido últimamente, necesitaba de un placebo para seguir adelante. Y en esta ocasión he recurrido a la comida. Cuanto más comía, más feliz me sentía, y más necesitaba de la comida. Y era “feliz”. Pero en cuanto he abandonado mi ropa de andar por casa y he tenido que vestirme y salir a la calle, esa felicidad se ha evaporado… He tenido que encararme con la realidad y ver lo gorda que estaba. Hasta me da vergüenza ir a la calle de lo gorda que estoy. He pasado días sin atreverme a subir a la báscula, y hoy por fin lo he hecho: 654 kilos. 64! Cómo he podido abandonarme tanto? Llegué a estar en 66, y ahora estoy a casi 20 kilos de mi meta. Me conformo con estar en 55 para el inicio de curso.

Un mes de cerda en el que mi regla esta incluso más irregular que antes, estoy lejísimos de mi meta final y me siento aún más insegura conmigo misma. Encerrada en mi casa, sin ver a nadie me sentía muy feliz, rodeada de comida. Pero mi casa es un microcosmos apartado de la realidad, y tengo que volver a ella, esta vez con más ganas que nunca.

lunes 7 de septiembre de 2009

Anuncio

Acabo de llegar a casa y lo primero que quería hacer era entrar aquí. Bueno, más que entrar, escribir, porque no he visto todavía el blog. Estuve de vacaciones dos semanas con mi familia. Me lo pasé bien, pero decidí quedarme una semana más, por eso no he aparecido hasta ahora. En esa semana mi pretensión era bajar hasta 55, aprovechando que estaba sola. Pero en lugar de eso, ha ocurrido justo lo contrario. He empezado a comer como una persona normal, o al menos, lo que yo considero normal. Eso significa desayuno, comida, merienda y cena. Nada de contar calorías, ni de mirar grasas, ni de atracones. Y de momento me va bien. Por primera vez en mucho tiempo me encuentro a gusto conmigo misma la mayor parte del tiempo. Eso no quiere decir que no me vea gorda al menos una vez al día, pero puedo manejarlo de una forma racional.
No sé por qué se ha producido este cambio en mí, ni si va a durar mucho tiempo. Puede que haya influído que no me ponga nada más que ropa suelta, que no haya ido de compras en bastante tiempo, el haber superado subirme a una báscula o que no tenga que mostrarme desnuda ante alguien, pero el caso es que he hecho un progreso que ni de lejos me esperaba, y lo más importante: lo he hecho sola. No hay terapeutas, ni padres, ni novios, ni amigos... sólo yo. Es increíble.
Así que ahora me encuentro en un peso desconocido, pero dentro de un cuerpo que no considero una jaula de grasa y a nivel mental me encuentro más o menos feliz. Y he decidido que voy a disfrutar este momento, me dure lo que me dure. No sé si pasaré por los blogs, si seguiré comentando o si mantendré algún contacto, porque quiero que esta paz que siento se quede conmigo (es la primera vez en mi vida que me siento así). Estoy segura que volveré, porque no creo que esta "fase" sea permanente, pero quería que supierais que estoy bien y que no me olvido de vosotras. Espero que sepais perdonarme si no entro en los blogs y os doy mi apoyo. Os deseo mucha suerte.
Besos

viernes 14 de agosto de 2009

Where is the love?




Lo más importante que le puede pasar en la vida a una persona es la felicidad. Si una persona es feliz, nada de lo demás importa, porque es FELIZ. No importa si eres delgada, o guapa, apruebas o eres la mejor, porque eres feliz con lo que eres, con lo que tienes, con como eres y son las cosas, y a pesar de ello sigues sintiendo felicidad. Eso es algo que no tiene precio en la vida. He experimentado esa felicidad plena, hay veces en que me ha durado mucho, hay veces que solo ha sido pasajera... pero ha sido la sensación más maravillosa de toda mi vida.

Y tras ella, el amor. Si eres feliz y encima tienes a alguien a quien quieres y que te quiere, creo que la vida puede ser perfecta.

En estos días he estado pensando en estas cosas, y la verdad es que no me estoy encontrando nada bien. El dolor que siento es muy distinto al de la depresión, al vacío que hace que me corte o a la frustración que me lanza a los atracones. El dolor que siento es mucho más profundo, y lo peor es que sabiendo que lo causa, no tengo cómo eliminarlo. Me siento como si me hubieran robado la inocencia, pero aunque me siento así, no me la han robado. Yo la puse al alcance de cualquiera, y ahora pago el triste precio por no haberla apreciado.

Y he pensado en mi primer beso. Y ha sido triste, porque debe ser algo inolvidable y el mío fue algo para olvidar. El primer beso debe ser algo dulce y tierno, y no lleno de decepción, tristeza, depresión, desesperanza, amargura, despecho y otras miles de cosas horribles. Lo más triste de todo es que ya no volveré a tener un primer beso, lo malgasté por culpa de mi juventud y mi falta de experiencia en la vida, yo sólo quería cruzar la meta sin importar el modo. Por supuesto, no sólo fue mi primer beso…

Ahora me siento vieja pensando en que la juventud nos hace ser precipitados, hacer las cosas sin pensar... hubiera preferido esperar a tener mis primeras “experiencias amorosas” de la manera que lo deseo ahora a la manera que lo recuerdo hoy. Y eso me hace llorar.

A mis 23 años entiendo por primera vez lo que me decía la gente de esperar, de no agarrar el primero que pase. Sí, te lo puedes pasar bien con uno o muchos chicos siempre, eso es lo bueno del sexo, pero a la larga, ese hedonismo cansa. O al menos a mí. Ahora siento que es mejor conocer a ese chico que te hace perder la cabeza, que hace que él sea todo tu universo. No importa si es el único chico que vas a conocer en tu vida, no importa si no vas a vivir las experiencias que otras de tus amigas han vivido. Puede que ellas nunca conozcan la experiencia de conocer a ese chico, esa alma gemela con la que vivir, con la que pasar el resto del tiempo, incluso de morir si ella lo hace... Ahora es cuando entiendo a los amantes suicidas que no soportan la muerte del ser amado.

Y lo más increíble de todo es que lo he comprendido sin ni siquiera estar enamorada. Y por ello soy afortunada. Creo que ahora sí es el momento de que aparezca ese chico, porque ahora sí que lo voy a apreciar totalmente, voy a entender el sentido de la monogamia y el amor eterno. Sólo espero que no tarde mucho, porque ya le estoy esperando.

A pesar de ese sentimiento de esperanza, sigue el dolor. En mi vida he llorado como lo estoy haciendo ahora. Es como si hubiera estado en un coma, y de repente despierto a una nueva realidad. Una realidad que no me gusta en absoluto. Mierda! Hasta ahora me he “enamorado” de chicos y eso me hacía feliz. Ninguna relación me cuajaba, yo echaba de menos mi vida de soltera y al final me hartaba del chico y la cosa se terminaba. Lo único que me molestaba era que no era capaz de tener una relación duradera. Pero era feliz.

De repente, pienso de otra manera. Supongo que he madurado. Ahora quiero un chico que me quiera de verdad, y que yo lo quiera de verdad. Ahora quiero un príncipe azul de los de toda la vida. Uno de esos de los que yo tanto me he reído. Yo quiero amor eterno, cuando siempre he dicho que el amor tiene fecha de caducidad…

Y supongo que por eso me siento así de mal, sin ganas de nada excepto de llorar. Estar así me hace sentir tan frágil... Soy la primera que piensa que todo esto nuevo que quiero no existe. Sé que me romperán el corazón si encuentro a ese chico, y lo peor de todo es que no me importa. Sólo quiero sentirme querida y correspondida.

Dejando aparte mi paranoia amorosa, mi relación con la comida va más o menos bien. He tenido reuniones familiares en las que me ha sido imposible no comer, pero mis 58 kilos resisten a pesar de todo! Me está ayudando mucho las caminatas que me pego por el campo para intentar despejarme un poco de cómo me siento. Siento no actualizar ni entrar tan a menudo como antes, pero es que no me siento con ganas… Es la primera vez que me tomo algo tan en serio en la vida y tenía que ser esto… no podían ser los estudios, o la comida, o cualquier cosa más normalita. No. Tenía que ser esto. Sólo espero que sea una fase, como cuando tienes depresión, y que dentro de poco quiera ir de nuevo de fiesta a pasármelo tan bien como he hecho hasta ahora.

También os escribo para daros las gracias por estar siempre aquí, os echo mucho de menos cuando no entro en el blog, y pienso en vosotras varias veces al día. En unos días no me podré conectar, me voy de vacaciones con mi familia dos semanas, y no creo que pueda entrar en las páginas, como me ha pasado en estas últimas reuniones. La palabra privacidad definitivamente no existe en mi casa. Puede que hasta septiembre no entre en algunos blogs, porque me marcho en un par de horas. Sólo espero estar en mis ansiados 55 kilos a la vuelta, y que vosotras estéis bien.

viernes 31 de julio de 2009

Reapareciendo...




Siento no haber aparecido por el blog en todo este tiempo. Desde que posteé mi ultima entrada, me han pasado muchas cosas. Ese mismo domingo, empecé a salir de fiesta. He estado de fiesta 5 días seguidos, de un sitio a otro. Cuando el viernes volví a casa, mi madre no estaba muy feliz... pero no importa! Necesitaba hacer algo así, para quitarme de encima todo lo malo que llevaba dentro. Desde ese viernes hasta el domingo estuve recuperándome de mi juerga, y preparándome para mi fiesta.
La fiesta estuvo bien, me permití comer de todo lo que me antojó. Al fin y al cabo, los destrozos de 5 días de fiesta seguían en mi cuerpo, y un día más ya no importaba... Empezaría el lunes, este lunes.
Pero desde el lunes la cosa se ha torcido. De una manera que me ha tomado por sorpresa. He terminado mi carrera y mis estudios de inglés, y aunque mi familia está feliz con los resultados, yo no estoy nada satisfecha. En mi cabeza siempre ronda una vocecita diciéndome que nunca será suficiente. Suficiente qué? Da igual. Siempre estará esa vocecita dicéndome lo poco que valgo. No consigo las notas que quiero, no consigo saber qué hacer con mi vida, no consigo el peso que deseo...
Nunca pensé que lloraría con tanta amargura por terminar mis estudios. Ahora que han acabado, y a la vista de las notas, y por mucho que digan mis padres, se demuestra que no soy más que una inútil incapaz de conseguir lo que desea.

En estos momentos tan sólo me queda Ana diciéndome que
nunca seré suficiente...

domingo 19 de julio de 2009

Descontrol


Desde el lunes hasta el viernes he ido bien con la comida. No estoy haciendo deporte, pero tampoco estoy comiendo mucho. La aguja de mi báscula llegó a estar entre 57 y 58. Y entonces, la cagué. El viernes no me pude escaquear de la grasienta cena, y el sábado me dieron una noticia que simplemente me desestabilizó, hasta un punto en que me puse a comer y a llorar. Ni siquiera lloraba de pena, sino de rabia. Pero no podía parar de comer. Y cuando ya había parado de comer, vi la caja de galletas y sentí la necesidad de hacerlas desaparecer. Como si no hubiera más galletas en casa, como si esas fueran las últimas galletas del mundo.
Pero algo cambió en mi atracón de anoche. Me puse a ver mi recuento de calorías. En 18 días sólo había conseguido bajar hasta 57,5. 18 días!! Me di cuenta que la comida me está ganando la batalla. Y me di cuenta de que siempre, siempre, siempre habrá algún motivo que me lleve a consolarme en la comida. Así que decidí no fastidiarla más, y me tomé unos cuantos laxantes -demasiados. Quería borrar la comida de mi cuerpo.
He pasado una noche malísima, por culpa del laxante. Hasta un punto, en que de nuevo he vuelto a reflexionar. No quiero más episodios humillantes ante la taza, he corrido al cuarto de baño demasiadas veces en mi vida. Incluso ya me han gastado bromas sobre la excesiva cantidad de tiempo que paso en él (si supieran lo que hago dentro...).
Siempre habrá algo que me haga descontrolarme, que me haga comer como una cerda. Y luego purgarme, porque quiero ser delgada. De lo único que puedo tener control es de mi cuerpo y ni para eso sirvo. Sigo siendo una puta esclava de la comida, de los demás.

miércoles 15 de julio de 2009

The day I chose not to eat




Este fin de semana rompí con mi novio. Nos estábamos viendo mucho menos de lo habitual. Lo habitual era tooooooodos los días, y ahora se estaba limitando a los fines de semana. El problema fue la maldita playa.
Odio el verano. En invierno todo es más fácil, los sitios a los que vas no te obligan a estar semidesnuda, así no se nota tanto lo gorda que estoy. Mi ya ex quería que fueramos a la playa, y por insistencia, al final accedí. Pero claro, en la playa no podía evitar ver mis gordas piernas, y no pasamos un buen día. Terminamos discutiendo, y le dije que era una influencia negativa en mi vida.Últimamente lo he pensado, lo penoso es que su negativa influencia se limita a hacerme comer. Y cuando como, como si no hubiera visto la comida en mi vida, y luego vomito... en fin un círculo vicioso que seguro que conoceis.
Así que tras la discusión del sábado, y esperando noticias suyas que no llegan, me he pasado el fin de semana y el lunes comiendo como una cerda. Es parte de mi ritual post-ruptura, pero ayer me pesé (he llegado a 60) y decidí que se acabó el luto por mi novio. Ahora que parece que hemos terminado, podré centrarme en mí misma y en adelgazar. Mi santo es el 26 y quiero hacer una fiesta. Pero para ello tengo que pesar 55 kilos. Tengo 12 días para perder 5 kilos ( o más), y espero conseguirlo.
Ayer decidí que no comía más, que no engordaría más. Ahora que tengo tiempo debo centrarme en mí misma, en demostrarle a todos que hay algo que puedo controlar en mi vida. Puede que los novios no me duren más de unos meses, tal y como me ha reprochado mi madre, pero soy una persona capaz de ser constante.
Si consigo llegar a mis amados 48 kilos sé que seré capaz de todo. Así que lo voy a conseguir. Luego ya veré de qué todo quiero ser capaz.

miércoles 8 de julio de 2009

Una nueva entrada



La verdad es que desde que volví a la ciudad, no ha pasado nada importante en mi vida...
La semana pasada estuve en el gmnasio todos los días menos el domingo. Me dolían demasiado las piernas, y decidí que me tomaría los domingos de descanso. Pero desde entonces ha habido descontrol de comidas... hasta hoy no he conseguido reequilibrar mi dieta. Hoy he quemado 10 calorías más de las consumidas, es un progreso con los atracones de los dos días anteriores.
Durante el día me controlaba bastantes, pero a la noche... Simplemente devoraba todo. Mi novio flipó el lunes con todo lo que cené. Fue bestial! Y él sólo vio una parte del atracón: como cociné yo en casa, digamos que probé casi todos los ingredientes de la cena. Mucha de esa comida terminó saliendo, pero pasé una noche...
Como la experiencia se ve que no me disgustó, ayer volví a repetirla... Pero ya no más. No me siento a gusto cuando hago eso. No sólo a nivel psicológico, también a nivel físico. El lunes vomité sólo con agacharme, no tuve que hacer nada más. Y ayer me dolía la garganta de vomitar, el estómago estaba fatal...
Y lo peor es el peso. El sábado estaba ya en 58 kilos. Desde los atracones no he tenido fuerzas de subirme a la báscula, no quiero ver como la rueda gira y gira sin parar... Pero mañana lo haré, tengo que afrontar que engordé y tiré por la borda todo el esfuerzo de la semana.

Es curioso que me encuentre llena de energía si como poco y hago deporte, que si como mucho y no hago nada. Pero es que hoy me encuentro mil veces mejor que estos dos últimos días! Os pasa a vosotras?

lunes 29 de junio de 2009

Actualizando...


Aunque suelo pasarme por los blogs a saludar, edito una nueva entrada para demostrar que sigo viva... En estos momentos no me siento con ganas de seguir compartiendo mis vivencias con las comidas, así que sólo hablaré de los últimos días.
Desde que bajé a la playa, no la he pisado ni un solo día. Me niego a que alguien me vea en bikini, me doy asco y no me siento segura. Así que no voy a ir a la playa a pasar un mal rato, no es ese el plan. Qué he hecho? Fundamentalmente nada. Sólo comer y pensar. He escrito unas cuantas cosas para dárselas a mi psiquiatra, creo que me ayudarán mucho en la terapia. O igual no, pero el plasmarlas por escrito, explicárselas a alguien que no sea yo de forma que las comprenda me ha ayudado muchísimo. Con eso es suficiente.
Mi relación con la comida ha sido desastrosa esta semana. Yo pensaba ayunar o comer poquísimo aprovechando que estaba sola. Sin embargo, me he encontrado vaciando literalmente una despensa con todo tipo de comida. Se puede ser más cerda? He comido hasta que me dolía el estómago, por lo que he terminado en el lavabo la mayoría de las veces. La jugada me ha salido bien, porque tuve la afortunada idea de comprar comida el viernes, así que cuando el sábado vino mi padrino a su casa, no notó nada.
El domingo volví a la ciudad. Pero desde este fin de semana la comida ya no ha sido un problema. Resulta que cuando estoy con gente me cuesta menos no comer! Es increíble! Es como si fuera un reto de que me fueran a pillar no comiendo. El sábado discutí con mi primo (el que lo sabe) por comer demasiado poco. Como me dejó comer poco pero me miraba, le reproché que no me tomaba en serio porque no me veía capaz. Me dió mucha rabia eso, no sabría explicar por qué. Es como si no creyera que soy Ana simplemente porque no he llegado a mi meta. No sé si me molestó más por eso o por no haber llegado ya a mis 48 kilos, después de tanto esfuerzo.
Pero el problema es que no me esfuerzo lo suficiente. Hoy, por ejemplo, me he levantado y he hecho mis ejercicios de pilates. Toda la mañana tomando agua. Pero luego ha aparecido mi madre con bollos, y me los he comido!! Es normal eso? Noooooo
Encima, por la tarde me he permitido el lujo de merendar tostadas. Yo, que me había prometido que como mucho, merendaría fruta. Y voy y me salto mis promesas con tostadas! Me ha dado tanto cargo de conciencia que finalmente me decidí a ir al gimnasio a quemar todas esas grasas que me había metido en el cuerpo. He estado haciendo una clase de aeróbic, y me lo he pasado muy bien, la verdad. Aunque suene a tópico, esta vez sí que voy a ir al gimnasio.
No me he pesado en estos días, así que no sé cómo está la cosa. Yo calculo que en unos 60 kilos, puede que más... Con lo bien que iba yo ya en los 58! Mañana me pesaré, esperando que el ejercicio haya dado un poquito de resultado.

martes 23 de junio de 2009

Yo, yo misma y ... Ana


Hoy me he puesto a pensar cuál puede ser el origen de mis desórdenes... y navegando en mis recuerdos me he dado cuenta de que siempre he sido anoréxica. Sé que suena raro, pero creo que yo ya venía con esto desde la cuna. Más concretamente, desde antes de nacer. Muchas veces me ha contado mi madre que durante mi embarazo no pudo probar ciertas comidas, porque su cuerpo simplemente las rechazaba. Nunca tuvo antojos que recuerde, pero sí estos antiantojos... Algo curioso.
Uno de los recuerdos más curiosos que tengo de mi infancia son las peleas por la comida. A mí me aterraba llegar del colegio y tener que comer ciertos alimentos. Durante esa época aprendí un montón de trucos que paradójicamente, me ayudaron a deshacerme de la comida durante mi adolescencia. Así, escupía en las servilletas, escondía comida en los bolsillos, en los sillones, en los muñecos... en definitiva, en cualquier lugar a mi alcance en el que mi madre no pudiera sospechar. Recuerdo que incluso una vez regurjité comida. Algo totalmente asqueroso, pero también desesperado. De pequeña, simplemente no tragaba si de verdad no quería. Como podéis imaginar, la hora de comer en mi casa era un drama, mi madre se desesperaba y yo lloraba.

Otro recuerdo interesante fue en una reunión familiar. Yo tendría unos 12 años, y por aquella época era muy, muy delgada. Tanto, que me daba vergüenza decir mi verdadero peso y mentía descaradamente. Mis clavículas se marcaban como deseo que lo hagan ahora, aunque entonces no era consciente de ello. Sin embargo, ya por esa época no estaba a gusto con mi cuerpo: mis piernas eran demasiado musculosas (por el deporte que hacía) y siempre, siempre tenía forma de barriguita. Y entonces una de mis tías tuvo la feliz idea de expresar en voz alta mis temores: a pesar de todo, la niña tiene barriga. Para mí fue un golpe mortal, es como si hasta entonces mi barriga no existiera nada más que en mi mente, como si los demás no pudieran verla. Pero sus palabras la materializaban, ya no podía ocultar ese inmenso barrigón por mucho que quisiera... Mis padres se pusieron como unas fieras con el comentario, porque en esa época empezaban a salir anoréxicas de entre las piedras, y seguramente por antecedentes personales, temieron que yo me obsesionara con ese tema.
Un tercer recuerdo, ya en mi adolescencia, se enmarca en McDonald's. Un día fui a comer un menú completo con unas amigas. Por entonces, seguía siendo delgada y mi metabolismo aceptaba cualquier cosa sin engordar lo más mínimo. Y el peso no me importaba por entonces, sólo quería tener tetas como todas las demás. Porque yo era lisa como una tabla, delgaducha y bajita. Los chicos no se fijaban en mí para nada, era invisible. Pero no del todo. Conforme me zampé el menú, fui corriendo al baño. Yo sólo quería hacer pis, pero al pasar oí un comentario de que iba a vomitarlo al baño. Aparentemente me molestó, pero en el fondo, me gustó. Y mucho.

Desde entonces, me dí cuenta del poder que tenía en mi cuerpo. Puede que las otras tuvieran pecho y chicos, pero era mi figura lo que realmente envidiaban las chicas. Algunas de mis amigas llegaron a insinuarme que era anoréxica (algo que también me encantó) y morían por saber qué cosas comía. O más bien, que NO comía.

El día que me vino la regla yo era feliz, porque por fin era una mujer. El día que descubrí que ser mujer suponía engordar tanto, dejé de desear las cosas por las que tanto había llorado antes. Fue entonces cuando Ana se despertó en mí, con promesas de volver a mis medidas perfectas. Ana se despertó, pero sigo pensando que siempre estuvo ahí.
Y mucho me temo que siempre estará aquí.

sábado 20 de junio de 2009

Cambio de planes


Tras más de una semana sin aparecer por el blog, por fin pude actualizar!!! Os he echado mucho de menos. Llevo toda la tarde leyendo los blogs, y me he dado cuenta de que la mayoría estamos de exámenes. Por suerte, ya he terminado! Y la verdad es que eso ha influído en mi cambio de humor. Me he sentido bastante mal en estos días. El viernes pasado terminé llorando delante de mi novio. Algo patético. Hacía literalmente años que no lloraba. No soy una persona a la que le guste exteriorizar sus sentimientos, los guardo para mí sean buenos o malos. Pero me sentía tan mal y él insistió tanto... que junto a la borrachera que llevaba terminé explotando y me puse a llorar. Pobre! No sabía por dónde venía la cosa ni como consolarme. Y en las circunstancias en lo hice era todavía más desconcertante: para una vez que me quedo a dormir con él, no duermo y encima me pongo a llorar como una histérica. Desde entonces anda más pendiente de mí que de costumbre. Me quedé dormida llorando en su cama, y a la mañana siguiente me sentía muchísimo mejor. Y desde entonces estaba vacía pero no triste, y me sentía con mucha energía para estudiar. He estado estudiando desde ese sábado como una loca para los exámenes que me quedaban. Intenté no comer mucho durante la semana y laxarme, y el resultado fue fructífero: 59 kilos! Pero mis esfuerzos se vinieron abajo el jueves por la noche. Este viernes tenía mi último examen, y me jugaba mucho. Así que de noche me comí un montón de comida, tanta que me dolió la barriga durante la noche y al día siguiente había engordado un kilo! Se puede engordar tanto en menos de 10 horas? De verdad es posible? Ya lo creo que sí, y desde entonces peso 60 kilos. Pero eso ya da igual. Ahora estoy de vacaciones, y puedo dedicar el día a no comer y hacer ejercicios. Encima estoy sola en la playa, en casa de mi padrino!!! Estaré sola hasta primeros de julio. No es mucho tiempo, pero suficiente para intentar llegar a los 55. Yo quería haberme ido más lejos, pero mi psiquiatra no me lo recomendó dado mi estado. Por cierto, que no le ha dado mucha importancia a mi llanto del viernes pasado. Lo ha achacado al estrés, a la presión a la que yo misma me someto a los exámenes. Dice que soy muy exigente conmigo misma. No se lo discuto, pero vamos, intentar sacar las mejores notas posibles no me parece ninguna locura... Puede que tenga razón, o quizás es el clima... pero ya no me siento tan triste!!!

miércoles 10 de junio de 2009

Descanso




En unos días no voy a poder escribir, seguramente será más de una semana... Me falta muy poco para terminar los exámenes y, de repente, no sé qué coño me pasa que simplemente no me siento con ganas de nada. La carrera se ha ido más que a la mierda, porque desde el martes la comida fluye por mi cuerpo como si no pudiera parar de comer, cada vez que me siento mal voy a la despensa y me sirvo a mis anchas, comiendo todo lo que se me pone por delante... luego me siento mal físicamente y termino en el baño... y esa es mi vida últimamente. Estoy saliendo de fiesta todas las noches, me dan igual los exámenes, mi novio y en general todo lo que me digan los demás. Sólo quiero que llegue el 20 de junio y poder irme del país, ya he comprado unos tickets para ir unos días a Inglaterra, a mi rollo, sin nadie que me diga nada, a poner mi mente en orden o lo que sea...
Y después de eso no hay muchos planes. Ésa es la verdad. Deseo tanto esos 48 kilos que he tirado por la borda todo. Creo que éste es el final de una etapa, si logro salir de esta mierda será siendo otra persona, o si no, terminaré en el loquero... El martes mi psiquiatra me habló seriamente de internarme. Me dice que no puedo seguir por este camino. Me ofrece de nuevo drogas... y yo no quiero pastillas, la última vez terminé siendo una gorda feliz, y cuando las pastillas se fueron sólo era una gorda paranoica... no quiero volver a esos días. Pero no quiero seguir así, como estoy ahora. Tal vez el ingreso sea lo más sensato... No lo sé. Creo que mi novio terminará dejándome o distanciándose o algo así. Quién aguanta a alguien como yo? Yo misma no me aguanto, así que no lo puedo exigir a los demás.
Os voy a contar una parte de mi vida (si no os interesa, sois libres de no leerla). Hace tres años fue cuando estuve en un dilema como este. Loquero o drogas? Y conseguí que mi psiquiatra me diera una tercera alternativa. Conseguí convencerlo, porque no tenía tendencias suicidas. Pero en realidad sí que las tenía. Me mandó de reposo a la playa por unos meses, bajo vigilancia familiar, a condición de que si no mejoraba, empezaría un tratamiento médico. Lo cierto es que al principio empeoré, si es que en mi estado era posible, y tuve mi intento de suicidio. Paseando por la ciudad, esperando a cruzar una calle, de repente, casi me tiro delante de un coche. Salvé la vida gracias a los más que buenos reflejos de un amigo, O. Nos conocemos tan bien que yo creo que vió mis intenciones incluso antes de que yo misma las supiera. No puedo negar que en esos días de oscuridad (como yo los llamo) había pensado en el suicidio, pero nunca en algo tan violento y aleatorio. Sin embargo, viendo los coches, me di cuenta de que iban superrápido y pensé "Si alguien cruzara ahora mismo, el conductor no tendría ni tiempo de reaccionar..." Entonces ví la velocidad de los coches y casi me tiro encima. Pero allí estaba O para evitarlo. La otra amiga con la que iba se creyó que era un despiste de no ver el semáforo. O sabía que no era un despiste, pero siempre me ha mantenido el secreto. Lo sorprendente de esta historia es que a partir de ahí empezó una cierta mejora. Para Junio, fui incluso capaz de presentarme a varios exámenes de la carrera, y hasta los aprobé. Pero entonces tuve un nuevo revés (del que, en esta ocasión, no me apetece hablar). Sólo puedo decir que fue tan grave que entré en una especie de shock de la que sólo tengo imágenes sueltas. Desde entonces empecé un tratamiento de pastillas que, por supuesto, no pude elegir. Gracias a esas pastillas mejoré y engordé hasta llegar a los 70 kilos. Pero era "feliz". A pesar de todo. Esas pastillas cambiaron mi vida. Llegaron a curarme de la depresión. Una depresión que había ido y venido a lo largo de años, que había condicionado mi vida, mis relaciones con los demás... Recuerdo que hasta tenía un calendario con las fechas clave en las que solía venirme la depresión, eran fechas que temía, porque las vivía como un auténtico infierno. Y cada año era peor, cada vez volvían con mayor intensidad y permanecían más tiempo. Fueron esas depresiones las que me llevaron a mi psiquiatra. Y depués de meses de tratamiento, me quitaron las pastillas. Y depués, empezaron a venir las fechas claves en las que siempre me había deprimido. Y no me deprimía. Como mucho, un poco de melancolía. Por fin podía decir que estaba curada de la depresión. Y ese día llegó hace casi un año. Estaba curada oficialmente. Podía ser feliz naturalmente. Lo que recuerdo con mayor felicidad de ese año fue que pude celebrar mi año con una sonrisa. Siendo feliz de verdad. Los últimos 7 cumpleaños que recuerdo fueron horribles. De los más cercanos a la actualidad, hubo cortes, llantos y dramas de por medio. Auténticas pesadillas de las que deseaba despertar. Pero nunca despertaba. Aún tengo cicatrices de mi 20 cumpleaños, cicatrices que no se irán. Sin embargo, desde mi cumpleaños las cosas han ido en picado... hasta el momento actual. He sacado matrículas de honor en los últimos exámenes, me saqué el carnet de conducir, decidí qué voy a hacer con mi vida, mi novio se comprometió conmigo, y la única manera que he tenido de responder a todo eso ha sido comiendo (porque eso me hace sentir muy desgraciada), emborrachándome, liarme con todo bicho viviente, llorar, y evadirme de todas las formas que se me han ocurrido. Así que ahora necesito alejarme de mi realidad, tomar perspectiva y decidir de verdad qué hacer, y de momento tengo tres opciones: o supero sola toda esta mierda, o me interno en un loquero, o me empastillo.

Es hora de reaccionar.

A mi princesa Aurora


Ayer leí una de las noticias que más triste me han puesto en los últimos tiempos... Aurora cierra su blog. Sus razones las entiendo perfectamente, yo no sé cómo reaccionaría en una situación como esa, pero desde luego que la entiendo.
Ella es una de las princesas que conozco desde hace más tiempo, y su blog tiene unas thinspos que me encantan. Siempre he sentido cierta conexión contigo!
Me encantó tu idea de la carrera (que por cierto, queda suspendida, no?), y ha sido emocionante seguir tu historia con el chico del tren, tu lucha por conseguir un cuerpo 10 antes de Semana Santa...
Has sido un apoyo para seguir adelante, incluso organizaste una carrera para hacernos bajar!!! Siento que eres una amiga como las que tengo a mi lado, más aún porque contigo puedo compartir mi secreto... Eres guapa por dentro y por fuera!!!




Hoy te dedico esta entrada como despedida, y también como agradecimiento a que me dedicaras tú otra a mí el otro día, que no sé por qué extraña razón no he visto hasta ayer! En serio, muchas gracias princesa.


Eres una gran amiga, y te mereces que sólo te pasen buenas cosas en esta vida.

lunes 8 de junio de 2009

Mi fin de semana




Este fin de semana lo he pasado estupendamente. Estuve con mi novio en la playa, y aunque hizo un tiempo extraño, lo hemos pasado igualmente bien. El sábado ha sido uno de los mejores días de mi vida, realmente me he sentido conectada con mi chico. Ha sido una sensación extraña, siento que puedo confiar en él plenamente. Creo que es el chico!!!! Nunca pensé que se pudiera sentir algo así por alguien, pero yo lo hago. Y lo mejor de todo es que me siento correspondida, él me lo ha dicho! Quiere que nuestra relación sea más seria, que estemos más comprometidos el uno con el otro. Y aunque debo reconocer que eso me asusta, estoy encantada.

La comida ha sido un desastre, yo creo que he comido de todo lo que existe en el mundo, hasta chucherías de esas que comen lo niños. Hacía años que no las comía, en serio! Incluso he desayunado fresas con champagne. Pero no me importa, no me importa en absoluto. Este fin de semana he sentido la felicidad plena, y no importa que esa felicidad conlleve comida.

Además, un capricho de vez en cuando es necesario…Como decía Oscar Wilde, “la mejor manera de librarse de la tentación es caer en ella”, y definitivamente yo me he librado de al menos dos pecados capitales. Por lo menos, me sigo manteniendo en 58 kilos, no está nada mal….

Y a pesar de eso, siento un vacío en mi interior. Tengo todo lo que necesito, se supone. Un futuro por delante que espera a que lo estrene. Pero siento angustia. No he pensado en el futuro. Suena extraño, pero siempre he estado esperando que el momento de revelación llegara a mi vida. Pero me encuentro con un novio y una carrera terminada y no sé si es lo que quiero. Estudié porque era lo que se suponía que debía hacer. Me encanta mi carrera, y sé que si me esfuerzo lo suficiente encontraré un buen trabajo. También quiero a mi novio, no me importaría empezar una auténtica vida con él. Siempre pensé que si encontrara a alguien definitivo en mi vida (porque pensaba que tal vez no existiera mi media naranja) sería mucho más adelante. A mis 22 años he vivido bastante, tengo que reconocer que mi pasado ha sido bastante movido. Lo que quiero decir es que si esa persona ha llegado (como siento que lo ha hecho), sé que dentro de unos años no pensaré que tiré mi juventud por la borda al comprometerme tan joven. Y no siento miedo. No al menos ese tipo de miedo de no saber qué hacer, sólo es miedo a lo desconocido, de ese tipo de miedos que debes ignorar si quieres seguir adelante.

Soy joven, feliz y no tengo preocupaciones. Y sin embargo, lo único que hago es obsesionarme con pesar 48 kilos. Por qué? Qué esconden esos 48 kilos? Acaso me odio tanto a mí misma que la anorexia es la única arma a mi alcance para autosabotearme mi felicidad? Es que no quiero ser feliz? O acaso no sé ser feliz? Soy una inmadura, o una superficial, o una caprichosa o mala persona?

Sólo se que teniéndolo todo, no me siento satisfecha.

jueves 4 de junio de 2009

Cuarto día de carrera

El día de hoy me fue regular. Tuve que empezar el día desayunando, porque mi madre insistió y no pude escaquearme… lo único bueno de ese desayuno es que me tomé nada más que un kiwi, hace más de una semana que no voy al baño. Al mediodía, no pude saltarme la comida (como siempre) y tomé arroz con bacalao. De la merienda tampoco pude librarme, mi madre ya se ha dado cuenta de que no estoy desayunando ni merendando ni cenando y está acechándome en las comidas… así que tomé un poco de bizcocho para que se callara. Al menos pude librarme de la cena….

Encima sigo en 58, se supone que me tenía que haber venido la regla hace dos días… y ya no sé si no bajo por la regla, el estreñimiento o porque simplemente no me esfuerzo la suficiente (como de costumbre!).

Esta es la última entrada que haré en días, me voy a pasar el fin de semana fuera con mi novio, para celebrar nuestros seis meses juntos. Quiero pasármelo bien pero no comer mucho, a ver si es posible!!

miércoles 3 de junio de 2009

Tercer día de carrera

Hoy la verdad es que no me fue nada mal. Solamente comí macarrones blancos, y merendé un trozo de bizcocho (tenía de nuevo examen). Esta mañana estuve visitando sus blogs, y creo que esa ha sido la clave para que no me rinda... Mañana me pesaré y espero haber bajado algo!!!
De momento me siento muy bien, con mucha fuerza y con la mente positiva. El único problema que tengo es que no estoy bebiendo mucha agua, pero al litro y medio llego, así que algo es algo. No me importa bajar el agua sin con eso consigo no comer, que es el objetivo.
De deporte ando peor, quiero ver si mañana hago algo de pilates... Todos estos días he andado un poco, pero quiero más ejercicio!!
Espero que este día también os haya sonreído.

Barra de vídeo

Loading...